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...sólo estaba un poco ocupada con asuntos de la universidad, pero ya estoy de vuelta. Al menos durante esta semana, porque ya viene la nueva tanda de trabajos y exámenes, esta vez los finales, que me dejarán con el tiempo justo apenas para respirar.
Durante este pequeño descanso terminé, al fin, de leer Don Julián y Juan sin tierra (ya había leído antes Señas de identidad y decidí ir en orden), y ya he comenzado con Los pasos perdidos de Alejo Carpentier.
Me ha costado desacostumbrarme al caos vertiginoso de Goytisolo, así que la obra de Carpentier se me antoja más intimista y... no sé, ¿normal? Digo, después de leer 700 páginas de una interesante destrucción del lenguaje, las primeras 30 de otro libro me parecen como el regreso al mundo real después de haber visitado un mundo de espejismos. No, no tiene nada de malo regresar al mundo real, pero el cambio me parece demasiado brusco.
Las primeras páginas de Don Julián se me antojaron pesadas, difíciles de leer en aquella estructura que me pareció desordenada en su momento. El léxico es rico, sí, pero complejo, y muchas veces me aburrí de no avanzar en mi lectura por buscar palabras en el diccionario. Otras veces me perdí: ¿de quién estaba hablando? ¿de Álvaro? ¿y quién es Julián? Todavía sigo creyendo que no puse suficiente atención, o que no entendí bien el libro o que me salté páginas importantes para comprender.
Me he propuesto profundizar mis conocimientos de literatura latinoamericana. Sí, he leído a García Márquez, a Cortázar, a Sábato, a Neruda, a Asturias, a Mistral y a otros más que se leen en todas las aulas en América Latina, pero me falta. Comencé esta semana con Carpentier, pero después no sé por dónde agarrar.
Aunque no tenga nada que ver, creo que sería bueno informar que he estado subiendo mis fotos de la universidad en Flickr. No tengo mucho talento para la fotografía, pero eso es lo mejorcito que he sacado en tres prácticas y un fotoreportaje.
Hacía tiempo que no me aparecía por aquí. Sólo me presento con una duda, y veré si puedo investigar y presentar luego los resultados.
¿Por qué algunos autores tildan palabras graves cuando utilizan el voseo? Por ejemplo, escriben "llamáme" y no "llámame". Me interesa mucho porque ya me estoy quitando aquel viejo tabú del voseo en la literatura (y mi antigua obsesión de no escribir como hablo), me gustaría utilizar más el voseo pero no sé si es correcto o no. Digo, en algunos casos se entiende, pero me pregunto si será en realidad necesario tildar palabras graves para resaltar el hecho de que se pronuncian distinto.
Cedí a la tentación, a la presión social, o más bien a la curiosidad. Había visto ya todas las películas por mera casualidad, tenía amigas que habían leído toda la serie y yo me preguntaba qué tenía de especial. Así que fui a la biblioteca, digité Harry Potter en el buscador y lo encontré. Escribí la clasificación y caminé hacia la Colección Juventud, donde estaba localizado mi libro. Encontrarlo no fue difícil. Eso sí, no pude evitar sentir un poco de vergüenza cuando salí del cuartito, libro en mano y carné en el bolsillo, dispuesta a llevarlo a casa.
No sé por qué sentí vergüenza. Hace poco saqué de la biblioteca el libro Historia de la literatura gay sin ningún complejo ante cualquier mirada extraña. Sin embargo, llevaba el primer libro de la serie de Harry Potter escondido entre un cuaderno para que nadie me viera, como si fuera uno de esos pecados en los que he dejado de creer.
En fin, lo traje a casa, comencé a leer, pero me detuve en la página 15. El partido de fútbol que escuchaba por la radio me parecía más interesante que aquella historia que se me antojaba pueril. Era la atmósfera general del libro, del ambiente que describía, lo que me hacía sentir como si leyera un libro para niños. El tono condescendiente del narrador me aburría y me hacía sentir subestimada. No podía evitar escuchar esa voz forzada y exagerada de los lectores de cuentos infantiles.
Hice un esfuerzo por seguir leyendo, pero mi opinión no cambió. Lo dejé en la página 50, y lo devolví esa mañana. En cambio, Juan Goytisolo atrajo mi curiosidad y unos libros de gramática y sintaxis me esperan en mi escritorio (no puedo escribir bien si no comprendo cómo funciona el lenguaje).
Aún no comprendo de dónde viene el gran interés que han despertado los libros de Harry Potter en personas mayores, jóvenes adultos como yo y gente de mayor edad. Tal vez algunos pueden ignorar los errores formales y centrarse en el contenido de la historia, supongo. Yo no.
Para gustos, los colores.
El periodista no escribe para sí mismo, escribe para los demás. No escoge los temas de acuerdo con sus intereses personales, ni los desarrolla a su gusto, sino que debe pensar en sus lectores. Estos deben ser su prioridad al momento de elaborar el texto, porque uno de los deberes del periodista es informar y lograr que la audiencia comprenda y analice la información.
El escritor, en cambio, puede escribir para si mismo, y luego presentar su obra ante el público. No es necesario pensar en los demás, en qué temas deseará conocer el público o de qué se debe hablar en el momento. Los lectores son acompañantes que deciden o no unirse al camino que propone el autor. Una novela no necesita tratar conflictos sociales actuales ni describir una situación novedosa, sea buena o mal; un poema no tiene por qué informar, un cuento no tiene que escrito con la mente en el interés que el tema propuesto despierte en los lectores. Sólo hay que escribir, disfrutarlo, tomarse el tiempo necesario, si es posible.
En esta carrera de Comunicaciones hay muchos que en realidad quieren ser periodistas, otros se dedicarán a la comunicación institucional o a la publicidad. Algunos otros, una buena parte, estudian Comunicaciones porque no hay que cursar Matemática, Física, Química o Álgebra Vectorial. Otros, como yo, nos metimos en esto porque no podemos estudiar Historia, Filología o Antropología Filosófica sin que tengamos que trabajar de meseros para pagar una carrera que no nos dará de comer. Siento que aquí no hay espacio para alguien como yo. No se puede vivir del arte en este país, y eso es a lo que aspiro. Crear arte y vivir de eso.
Si, ya sé que acabo de postear, pero no puedo evitar soltar esto al mundo. No traigo para periodista. Esa curiosidad, ese dinamismo, ese querer saber y querer decir, no lo tengo. Soy demasiado pasiva, demasiado haragana para dedicarme a esto. Lo he sabido desde hace algún tiempo.
Tal vez soy también demasiado tímida. Me da pena hablar con la gente, me pongo como un manojo de nervios ante la posibilidad de hacer entrevistas, se me olvida lo que he pasado días investigando y el entusiasmo por un tema se esfuma cuando ya sé lo que me interesaba.
Lo peor, o la parte más difícil de esto, es que no tengo ganas de cambiar. Mi introversión es mía, es parte de mi personalidad y no me impide tener relaciones sociales normales. La timidez se esfuma cuando conozco mejor a una persona. El problema es la presentación, las primeras palabras, las preguntas inciales. Por eso llevo día y medio agarrando valor antes de decidirme a llamar a mis fuentes para pedirles una entrevista.
Y lo dije. Es público. Y da un poco de vergüenza, pero hay muchas más cosas que aún me falta asimilar. Escribir lo hace real y permite confrontarlo.
"¿Ya llenastes tu álbum del Mundial?" decía un banner de Panini en la sección Mundialista de El Diario de Hoy. Los signos de interrogación son adición mía, por cierto.
Para colmo, escriben "Haz Click Aquí", todas las letras iniciales en mayúsculas. A pesar de ser algo purista, no me queda más que reírme y esperar que nadie siga ese ejemplo. No puedo amargarme la vida por un diminuto anuncio. Para Eso Está La Universidad (qué horrible es escribir así, en serio).
Extrañaba esto de comenzar la mañana de sábado con algo de fútbol. Despertar y hacer el desayuno con la fiel compañía de los comentaristas medio locos de Fox Sport. Después de ese mes de completa y deliciosa evasión de la realidad que nos regaló el Mundial, la vuelta al agrio mundo real ha sido más dura.
¿Es perfecto, no? Un juego que recrea, en 90 minutos, toda la amplia gama de emociones humanas. La suerte, la arbitrariedad, lo incierto, el coraje, el éxtasis. Emoción a domicilio, importada desde algún lugar de Europa o desde el estadio cerca de mi casa. La fidelidad a un equipo, o a varios. Para una ciudadana de un país sin tradición futbolística como el mío, también existe la posibilidad de escoger a los equipos internacionales a los que se quiere apoyar.
Comienza otra temporada, y para esta aficionada será todo un reto perfeccionar el arte de escaparse de los laboratorios para ver los partidos de la Liga de Campeones. Las compañeras entienden. Es mi pasión, una pequeña manera de darle emoción a mi vida de una manera por completo diferente.
Por cierto, Manchester City 1 - 0 Arsenal. Y me voy a ver el partido.
Precioso. Mi favorito. ¿Por qué? Porque dice todas las cosas que yo aún no he encontrado cómo decir. Tiene ese algo que yo no tengo. No sé qué, pero eso es lo que me falta. Genialidad, tal vez. Talento. Ingenio. Valor. ¿Miseria? Saber con exactitud lo que se quiere transmitir. Utilizar el lenguaje más exacto posible para recrear un mundo lleno de sombras y de ambigüedades.
El Leteo
Ven a mi corazón, alma cruel y sorda,
tigre adorado, monstruo de aires indolentes,
ha mucho que quiero sumergir mis dedos temblorosos
en la espesura de tu tupida cabellera;
en tus enaguas llenas de tu perfume
sepultar mi cabeza dolorida,
y respirar, como una flor marchita,
el suave hedor de mi difunto amor.
¡Quiero dormir!, ¡dormir más que vivir!
En un sueño tan dulce como la muerte,
pondré mis besos sin remordimiento
en tu bello cuerpo bruñido como el cobre.
Para hacer desaparecer mis apagados sollozos,
nada me vale tanto como el abismo de tu lecho;
el poderoso olvido habita en tu boca
y el Leteo fluye en tus besos.
A mi destino, en adelante mi deleite,
obedeceré como un predestinado;
dócil mártir, condenado inocente,
cuyo fervor aviva el suplicio,
libaré, para ahogar mi rencor,
el nepente y la buena cicuta
en los extremos encantadores de estos pechos agudos
que nunca han contenido un corazón.
-Charles Baudelaire, Las flores del mal.
"La mujer es lo contrario del dandi. De modo que debe producir horror. La mujer tiene hambre y quiere comer, tiene sed y quiere beber. Se encuentra en celo y quiere ser jodida. ¡Menudo mérito! La mujer es natural, es decir, abominable". - Charles Baudelaire.
A ver, ¿qué mujer no se lo tomaría a pecho? Aunque trato de ignorar y de concentrarme en el libro (Las flores del mal), no puede dejarme de parecer incómodo que me sienta insultada por un tipo que murió hace más de 100 años.
No sé cómo puedo sentirme atraída por la figura del dandi y por esa serie de ideas que pregonaban: por un lado la sublime elegancia de aquel que no desea tener nada que ver con el deprimente utilitarismo moderno, por otro lado esa ofensiva misoginia que me impide dejarme llevar del todo por ese modo de vida. Me cuesta simpatizar del todo con alguien que piensa que soy estúpida sólo porque soy mujer.
Puede que eso haya cambiado con el tiempo y que el desprecio hacia las mujeres se haya moderado, pero los modelos históricos de este movimiento (si es que se es válido llamarlo así), aunque fascinantes, no mostraban mucha tolerancia. Y aún así, Oscar Wilde era muy querido por las mujeres, según lo que he leído en una biografía.
Terminé de leer À Rebours. No recuerdo dónde leí una reseña de este libro, pero no tenía nada que ver. Según esa reseña, Des Esseintes se muda al castillo de Lourps con su esposa enferma hasta que un médico lo obliga a regresar a París por sus problemas de salud.
¿Qué me pareció el libro? Excesivo a veces, fascinante, distinto a lo que hasta ahora había leído en mi corta vida. La descripción de uno de los sueños de Des Esseintes, su progresiva enfermedad, la atmósfera cambiante que depende de su estado mental, me han parecido los momentos más memorables del libro. Me impresiona un poco cómo se las arregló Huysmans para lograr una cohesión dentro del libro sin una narración tan obvia, cómo fluye la historia sin centrarse todo el tiempo en acciones ni diálogos, sino en descripciones y reflexiones. Sin que el lector se de cuenta, la historia progresa.
Además, aprendí qué significa tiovivo.